Relatos de Mike Peniche: Plaza Fiesta

El “Food Court” de Plaza Fiesta
Le llamábamos la zona de restaurantes y muy al principio había pegada una islita donde vendían elotes y esquites, algo novedoso porque no se estilaba en Mérida comer el elote desgranado ¡mucho menos con mayonesa!
El primer restaurante era Liz, vendían arroz chino, Chop Suey y Chow Mein, además de unas pechugas parmesanas inmensas con espagueti rojo y frijoles refritos con tostadas. Te llamaban por micrófono para que fueras a buscar tu comida, que preparaban al momento.
Pizza Hot, que cuando llegó Pizza Hut se volvió Pizza Chief, ofrecía una pizza muy buena y mucho mejor, según mi papá, que la de Pizza Fiesta (Pizza Chief aún existe en Plaza Oriente y según yo el dueño es primo o hermano del de Los Trompos), uno que creció al grado de tener dos conceptos más: Tortillón y Parrilla Fiesta, con molcajetes llenos de salsa y letreros que indicaban las que si picaban y las que no.
Pero la auténtica parrilla en Plaza Fiesta en esa época (antes de 1996) era la de Leo, con sus tacos campesino o filete a la tampiqueña. También estaba Memos y Pepes, que vendía el mejor pay danés que he probado en mi vida.
Cruzando estaba la isla de Delicias, donde invariablemente de lunes a lunes estaba atendiendo muy arreglada doña Olga Cervera Copper de Fernández-Montilla. Su hermana Francis no perdonaba los domingos al salir de misa de Manito de 6 en Itzimná, ir con un grupo de matrimonios a departir y a cenar frente a Delicias. En el grupo estaban Javier Sauza y Rosita Semerena además de, por supuesto, el esposo de Francis, Pepe Escalante, hermano de Chavo, el dueño del Impala, a donde este grupo, al que yo apodé “La Banda Plaza Fiesta”, se trasladaba los sábados de carnaval en Paseo de Montejo.

“La Feria” y “Rocketerías”
Al lado contrario de Delicias (donde por el frente se junta hoy gente a jugar dominó) estaba una isla de perfumes, de nombre Fusa (atendía una señora gringa que hablaba español muy aporreado) y enfrente estaba “Le Biscuit Repostería Fina” donde vendían unas donas buenísimas de papa con canela. Enfrente estaba Martha, donde se conseguía ropa de importación y a un costado “La Feria” donde los niños jugábamos en piscinas de pelotas, hockey sobre mesa y maquinitas. Hubo un tiempo que hubo rueda de la fortuna y carritos chocones.
A contraesquina estaba Juguetón, enfrente
Librería Dante (qué aún sobrevive al Progreso) y en el pasillo al doblar Importaciones Paola (antes que nos dominarán China y el TLC, era un Chetumalito en pequeño), Chabeli (ropa
Infantil y juvenil) y Rocketerías (tienda de música).
Fuente Mike Peniche