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Seder debe atender a campesinos humildes

La Secretaría de Desarrollo Rural de Yucatán niega a pequeños productores agrícolas su acceso a productos subsidiados para la temporada de siembra de temporal primavera-verano 2019, así como a pequeños ganaderos, puesto que impidió a más de 500 trabajadores del campo agrupados en el Movimiento Antorchista que se inscribieran en el programa Peso a peso 2019. Así, los afectados no pueden adquirir, por la negativa de las autoridades agropecuarias del estado insumos tan básicos para sus labores como fertilizantes, herbicidas, insecticidas, bombas fumigadoras, azúcar para uso apícola, carretillas, tinacos, entre otros productos; como se ve, medios de producción sumamente básicos para la actividad agropecuaria.

El Movimiento Antorchista, prácticamente desde el inicio de la actual administración estatal, se presentó en las oficinas de la SEDER para manifestar su interés en participar en el programa para adquisición de insumos subsidiados denominado Peso a Peso, mismo en el que la organización de campesinos humildes lleva varios años participando de manera organizada, tal como es su derecho constitucional. Durante los primeros acercamientos el trato de los funcionarios de la dependencia fue amable y aseguraron que se tomarían en cuenta las peticiones de los antorchistas. Recomendaron que preparáramos los “requisitos documentales de siempre”, pues casi no variarían y que estuviéramos atentos a las convocatorias. Los interlocutores de la SEDER nos indicaron también que presentáramos una lista de los insumos solicitados por los miembros de la organización, cosa que se hizo puntualmente.

Durante el período de apertura de ventanillas para acceder a Peso a Peso 2019, confiados en la disposición declarada por los funcionarios de la SEDER, los solicitantes se acercaron nuevamente a los funcionarios correspondientes para pedir detalles de cómo se llevaría a cabo el acuerdo para que ingresaran los productores antorchistas al programa. Ahí iniciaron los problemas: la respuesta de los funcionarios, encabezados por el subsecretario de la dependencia, esta vez fue totalmente distinta de las anteriores, cambiaron la amabilidad por un trato seco e impositivo para decir que el calendario de recepción de documentos ya estaba elaborado y que lo único que restaba era que los campesinos acudieran a la mesa que se instalaría en su municipio de residencia para inscibirse en el programa, directamente, sin intermediarios –recalcaron. Una buena cantidad de productores pudieron inscribirse mediante el mecanismo estipulado; sin embargo varios factores influyeron para que muchos antorchistas y no antorchistas quedaran fuera del programa:

1) La convocatoria para ingresar al programa se emitió, calculadamente, el día 11 de abril: la víspera del inicio del programa, lo que dificultó que inmediatamente se diera aviso a todos los interesados, sobre todo aquellos que no tienen acceso a internet o líneas telefónicas, que son muchos. Lo precipitado del aviso, las dificultades económicas para acudir a las cabeceras municipales, y la ignorancia de muchos en torno a la puesta en marcha del programa hizo que varios productores no pudieran asistir el día que se instaló la mesa receptora en sus municipios de residencia.

2) Muchos de quienes asistieron a las mesas instaladas solo durante un día en cada municipio enfrentaron un calvario para que fueran atendidos, haciendo filas de horas para ser recibidos por uno o dos funcionarios a quienes se encomendó atender a cientos de productores. Y aun así, en el colmo de la insensibilidad, llegada la hora de la retirada de los funcionarios, a quienes aún permanecían en las filas, con el consabido “disculpe usted” -y en algunos casos ni eso- les decían que se retiraran con las manos vacías pero que podían acudir al día siguiente –sí, después de haber perdido todo el día- a la sede regional de la SEDER más cercana, sin importarles el doble gasto que esto implicaría para el campesino, en tiempo y dinero. Por razones obvias muchos ya no pudieron acudir a las sedes regionales.

Esto y más se le notificó a la SEDER en sus oficinas centrales de Mérida, e incluso acogiéndose a los derechos constitucionales de petición y organización, presentaron al subsecretario la documentación de quienes no habían podido inscribirse en sus municipios ni en las sedes regionales, que en ese momento ascendían a 500 personas, con la finalidad de que les fuera recibida y no se quedaran fuera del programa. La respuesta fue –¡sí, aunque usted no lo crea!- “que vengan los 500 campesinos a entregar personalmente a Mérida, no se aceptan intermediarios”. Para irse de espaldas. La conducta de la SEDER es ilegal, pues la resolución de no atender a los antorchistas a pesar de ser gente humilde, y que cumple los requisitos que la misma dependencia impuso para ser beneficiario del programa, viola cuando menos tres garantías constitucionales: los artículos primero, octavo y noveno de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que tutelan los derechos a la no discriminación, de petición y de organización de que todo mexicano goza.

Por si lo anterior fuera poco, los funcionarios de la SEDER mienten al decir que no tratarán con organizaciones, puesto que es bien sabido que han entregado en los últimos meses, subsidiados, alimento para ganado en temporada de sequía y melaza, por alrededor de 20 millones de pesos, a través de las organizaciones de ganaderos de Yucatán, sobre todo del sur y del oriente, que es precisamente la zona donde radica la mayoría de los campesinos marginados por la misma dependencia. Entonces, señores de la SEDER ¿no hay «intermediarios»? ¿O es que hay «intermediarios» más valiosos que otros?

Sabedores de que el derecho y la justeza de sus demandas les asisten, los antorchistas no se amedrentan por la machacona campaña contra los “intermediarios” que está de moda hoy a nivel nacional y en Yucatán y marcharán el día miércoles 19 de junio pidiendo al señor gobernador, Mauricio Vila Dosal -catalogado por algunos como el mejor del país- intervenga para que sean resueltas sus peticiones. Antorcha no quiere moches, ni dinero, solo que sus agremiados, como todo mexicano, puedan acceder a los más elementales beneficios.

Por Pável Calderón Sosa
Responsable del Trabajo Campesino en Yucatán

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