Yucatan

Ultimátum a pescador extraviado hace 11 años en el mar: se presenta ante juez o lo declaran muerto #Merida

A 11 años de la desaparición de un pescador de Dzilam González, un juzgado de Yucatán lo convoca a comparecer en un plazo no mayor de tres meses o, de lo contrario, será declarado muerto de manera oficial

Once años después que un pescador de Yucatán desapareció en alta mar el proceso judicial para, en su caso, declararlo muerto de manera oficial se acerca a su fin.

El pescador que sería declarado oficialmente muerto es José Luis Alberto Chan Cutz. Él y José Alberto Hernández Chuc, de entonces  40 y 22 años de edad, respectivamente. se extraviaron en alta mar en noviembre de 2011. Ambos eran vecinos del municipio de Dzilam González.

El Juzgado Tercero Mixto de lo Civil y Familiar del Primer Departamento Judicial de Yucatán, con sede en Motul, publicó en la edición impresa del Diario de Yucatán del martes 30 de agosto de 2022, específicamente en la página 7 de la sección Local, un edicto que dice que (ocho años después de la desaparición de los dos pescadores) María Amparo Dzul Poot promovió el expediente 583/2019, relativo a las Diligencias de Jurisdicción Voluntaria, “a fin de que se declare la ausencia, presunción y declaración de muerte del señor José Luis Alberto Chan Cutz, también conocido como José Luis Chan Cutz, quien desapareció el día veintiuno de noviembre del años mil once (sic) en alta mar”.

El edicto señala que en la continuación de la audiencia preliminar, el 21 de febrero de 2022, el mencionado tribunal nombró a María Amparo Dzul Poot “como depositaria provisional de los bienes del presunto ausente José Luis Alberto Chan Cutz”.ADVERTISING

Plazo de tres meses, máximo, para que se presente o lo declaran muerto

“Se llama al señor José Luis Alberto Chan Cutz, también conocido como José Luis Chan Cutz, para que comparezca ante este Juzgado en un término no menor de un mes ni mayor de tres meses a efecto de hacer expedidos sus derechos, apercibiéndolo que en caso de no presentarse dentro del término concedido, se procederá al nombramiento de una persona que lo represente como administrador de sus bienes, y será declarada la presunción de muerte, de conformidad con el artículo 540 del Código de Familia para el Estado de Yucatán«, destaca en su parte medular el edicto.

Dado que el edicto tiene fecha del 20 de junio de 2022, el plazo para que el pescador se presente ante el Juzgado 3o. Mixto vencerá el martes 20 de septiembre del mismo año.

Por mandato judicial, el edicto se publica cada 15 días durante dos meses en un periódico diario de información de Yucatán.

¿Para qué sirve la declaratoria de presunción de muerte?

De acuerdo con el Código de Familia de Yucatán, la presunción de muerte se solicita cuando no se tiene la certeza de la muerte de una persona, pero se sospecha que falleció.

Para pedirla basta un año de ausencia o desaparición de una persona que viajaba a bordo de una embarcación que naufragó. La declaratoria de la presunción de muerte finaliza el contrato civil matrimonial y permite que se inicie la sucesión de bienes de la persona ausente o desaparecida; en el caso de que aparezca o se demuestre que vive, “recobrará sus bienes en el estado en que se encontraren”.

El naufragio
Según los archivos del Diario, José Luis Alberto Chan Cutz y José Alberto Hernández Chuc, de entonces 40 y 22 años de edad, respectivamente, zarparon de Dzilam de Bravo a bordo del barco tiburonero “San José III”, de 30 metros de eslora, el 21 de noviembre de 2011 para trabajar de cinco a ocho días, pero el día 27 de ese mes azotó el norte del frente frío 15.

El 10 de diciembre de 2011, casi un mes después que zarparon, se les reportó como desaparecidos ante la Capitanía de Puerto de Dzilam de Bravo. En esa ocasión se indicó que el dueño del “San José III”, el empresario y entonces alcalde panista de ese puerto, Javier Loreto Marrufo González, no reportó oportunamente el extravío de los pescadores.

El primer desaliento para los familiares llegó el 7 de enero de 2012, cuando los pescadores de la embarcación “Don Mat XVI” hallaron al “San José III” volcado y semihundido a 67.5 km de Celestún, pero sin los dos hombres de mar. Dos días después, la embarcación fue remolcada a ese puerto del poniente de Yucatán.

La esperanza para las familias se acabó el 10 de enero del mismo año, cuando la Capitanía de Dzilam de Puerto informó que aunque oficialmente no daban por muertos a los dos pescadores, se daba por cerrado el caso y por concluida la búsqueda de ambos.

Un joven pescador que se iba a casar
Para el 14 de enero, Oliva Gutiérrez narró, en entrevista que concedió al Diario, que su desaparecido nieto José Alberto Hernández Chuc se iba a casar con su novia en diciembre de 2011.

Alberto Chuc Noh, abuelo del joven, por su lado expresó en esa ocasión que la familia está muy indignada y molesta con el dueño del “San José III”, Loreto Marrufo González, porque “no ha venido a dar la cara e informar sobre la situación, pero sobre todo porque cuando acudimos a él para hablar, a los 20 días que no regresaban los dos pescadores y ya habían pegado dos nortes, se guardó para no hablar. Si tan sólo hubieran tenido un radio de comunicación satelital y salvavidas, se hubieran salvado. Siento indignación contra Marrufo González porque, por su ambición de ganar más dinero, manda a sus trabajadores a distancias muy lejanas, sin herramientas de trabajo, y en embarcaciones que no están en condiciones para navegar grandes distancias”.

No obstante, el abuelo reconoció que los pescadores saben en qué condiciones se van a jugar la vida para ganar algunos pesos, para poder subsistir en este país, donde a diario suben los precios de los productos básicos”.

Su primer incidente como pescador
Chan Cutz, a su vez, había sobrevivido en enero de 2006 a cinco días a la deriva en el mismo barco tiburonero “San José III”, cuyo motor falló en esa ocasión y el radio VHF. solo tenía un alcance máximo de 25 millas náuticas (alrededor de 46 kilómetros). Ya en tierra, Chan Cutz relató que fue su primer incidente en los poco más de 15 años que entonces tenía como pescador.

José Luis Chan Cutz junto al timón del barco tiburonero “San José III”, al llegar a Yucalpetén a las 11 de la noche del 21 de enero de 2006, luego de quedar a la deriva por una falla de motor durante cinco días y de que un remolcador los rescató (Megateca)
Junto con Benito Coral Várguez, de entonces 32 años; Feliciano Cituk Quijano, de 37 años, y Chan Cutz sobrevivieron esos cinco días con unos 10 litros de agua, un poco de tortilla, galletas y café. Al día hicieron solo una una comida “fuerte” por las tardes: pescado crudo y tortilla de maíz; desayunaban y cenaban un poco de café y galletas para no agotar el agua. El hielo de la nevera de la nave se les había agotado y el poco mero y guachinango que habían capturado, junto con dos tiburones de unos 100 kilos cada uno, ya se comenzaba a descomponer. La ayuda no llegaba y sus llamados de auxilio no eran escuchados. “Nos sentíamos solos, la única compañía que teníamos por la mañana era el fuerte sol y por las noches la luna, las estrellas”, dijo aquella vez Chan Cutz.

Al final, un remolcador estadounidense que iba de Tampico al Caribe los vio, rescató a unos 200 km al oeste de Alacranes y entregó a 20 kilómetros de Chuburná a una lancha patrulla de Resguardo Marítimo Federal, que los llevó a Yucalpetén, a donde llegaron a las 11 de la noche del 21 de enero de 2006. “Esperábamos toparnos con otro pesquero que nos pudiera ayudar, estábamos perdidos hasta que gracias a Dios nos encontraron tres remolcadores norteamericanos, uno de los cuales nos salvó la vida al darnos alimento y acercarnos a la costa”, narró esa vez Benito Coral.

Seis años después, en enero de 2012, José Luis Alberto Chan Cutz y José Alberto Hernández Chuc fueron declarados desaparecidos en alta mar.— Flor Estrella Santana

fuente:diario de yucatan

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