#Valladolid. Beneficia una inundación.

VALLADOLID.— Las lluvias ocasionadas por los fenómenos meteorológicos durante octubre pasado ocasionaron que el cenote Zací incremente su nivel a 2.5 metros, y el rebosamiento hizo que los balcones que servían como mirador en el cenote se conviertan en chapoteaderos, lo cual es un nuevo atractivo para los turistas que visitan el espejo de agua.
El gerente del cenote, Luis Ángel Estrada Díaz, dijo que a diferencia de otros paradores turísticos, el cenote Zací cuenta con accesos elevados, lo que facilita a los visitantes descender a pesar de que los niveles de agua hayan aumentado.
“Las lluvias no nos afectaron más que con la basura; fuera de eso podemos decir que nos benefició.
“Los balcones, que antes se utilizaban para apreciar la formación natural, se transformaron en pequeños espacios para chapotear, y esto se debe gracias a que el agua rebasó los 2.5 metros de alto de cada mirador.
Indicó que la situación en la que se encontraba el cenote por la pandemia de Covid-19 era crítica, ya que el lugar permaneció más de seis meses inactivo, lo que ocasionó más gastos que ingresos.
El restaurante se reactivó apenas el 16 de julio, y pasaron poco más de dos meses para reabrir el cenote.
“Desde el 16 de marzo las autoridades nos pidieron el cese de nuestra actividades, las cuales apenas el 16 de julio se retomaron con la apertura del restaurante”, narró.
En septiembre se abrió
“A pesar de eso, las ventas en un inicio fueron complicadas por la falta de acceso al ojo de agua; sin embargo, al abrir en septiembre el acceso al cenote las ventas tuvieron un ligero incremento.
“Ahora esperamos que la temporada decembrina nos ayude. Se tiene un buen pronóstico para el sector turístico en los meses de diciembre y enero, lo que nos indica que será un tiempo bueno considerando todas las afectaciones que se han vivido en Valladolid”.
Sobre cómo manejaron las nóminas de los empleados durante esta crisis económica causada por la pandemia, el gerente dijo que los empleados recibieron sus sueldos de manera normal y se conservó a toda la plantilla que operaba antes de la llegada del Covid-19.
“El fondo de ahorro que teníamos para invertir en mejoras dentro del parador turístico fue el recurso que nos permitió mantener a flote los sueldos de nuestros colaboradores; sin ese pequeño colchón hubiera sido complejo mantener la plantilla de empleados”, apuntó.
A pesar de ese panorama, Estrada Díaz tiene la esperanza de que en los próximos meses sea más notoria la llegada de turistas, ya que por ahora, dijo, los principales paseantes son estadounidenses que aprovechan los fines de semana para visitar la ciudad.
El derecho de entrada al cenote Zací tiene un precio de 30 pesos por persona, y con consumo mínimo en el restaurante de 100 pesos por persona para acceder al espejo de agua, precisó el gerente del establecimiento.