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#Yucatán. Caimede, el segundo infierno.

Caimede, el segundo infierno

Mérida, Yucatán, 25 de abril de 2020 (ACOM/Especial).- El Centro de Atención Integral al Menor en Desamparo (Caimede) es el segundo infierno de niños que se trasladan de un clima de violencia intrafamiliar para caer en la suerte de un espacio alejado de la primicia de salvaguardar la integridad de pequeños agredidos.

El juicio contra tres ex empleados del Centro, acusados de violación, destapó con declaraciones y testimonios la fallida misión de este sitio donde los hijos que son separados de padres golpeadores pasan de víctimas a ser tratados como primo delincuentes, cual tribunal de menores infractores arrancado de los años setentas.

Dormitorios enrejados, golpes, forecejeos, llaves de sometimiento, tocamientos sexuales y trifulcas salieron a relucir durante más de un mes de juicio entre personal del Caimede.

Yuliana “N”, Robert “N” y José “N” no imaginaron hace un año, el 15 de marzo de 2019, que terminarían frente a un tribunal penal después de ser despedidos como trabajadores suplentes por inconformarse de las condiciones laborales.

Ese día, los tres indiciados fueron notificados que causaron baja con otros suplentes. Previamente se habian quejado de ser obligados a jornadas laborales de hasta 12 horas en el Centro y antes de retirarse –tras el despido- activaron la posibilidad de denunciar las condiciones del lugar.

Pero, para la sopresa de los tres, fueron llamados a presentarse ese mismo día por la tarde al Caimede porque los recibiría la entonces directora Adela Delgadillo Fuentes. Sin embargo eso no sucedió, al arribar a las instalaciones fueron detenidos por elementos policiacos quienes les hallaron supuesta posesión de mariguana.

Al ser presentados ante al Fiscalía se enteraron que también estaban acusados por las autoridades del Centro de cometer ataques sexuales contra menores internos y violencia física.

Las inculpaciones fueron sustentadas en la declaración de una compañera de trabajo quien afirmó verlos golpear a menores, así como de tres niños que ante la representación social dijeron haber recibido maltrato de los acusados y cópula.

Por los cargos de posesión de drogas los inculpados resultaron absueltos en noviembre pasado porque los uniformados afirmaron que la captura fue hecha en un parque enfrente del Caimede.

Tal afirmación cayó por falsedad declaratoria de los policías. La defensa de los acusados comprobó que fueron aprehendidos dentro de las instalaciones, es decir, los estaban esperando para fincarles un cargo en tanto era armada la otra acusación.

Los uniformados terminaron por contradecirse y el impartidor de justicia desestimó los cargos.

DEL SEXTO AL SÉPTIMO CÍRCULO

Por el proceso de abuso sexual y maltrato se dio un amargo recorrido en el Tribunal Primero de Enjuiciamiento del Poder Judicial del Estado  donde tres jueces escucharon durante semanas las declaraciones del trío señalado, testigos y de la ahora ex directora Adela Delgadillo Fuentes.

Entre los testimonios del juicio –conocidos por este medio- destaca que en el Caimede hay sometimiento de fuerza contra los menores que proceden de ambientes de violencia en casa.

En sus exposiciones, Yuliana, Robert y José aceptaron que ocasionalmente aplicaban disciplina agresiva a los niños en rebeldía “pero por orden de los psicólogos”.

En el desahogo describieron a menores procedentes de ambientes agresivos por lo cual comunmente entran en crisis que han derivado en trifulcas colectivas con golpes, lanzamiento de excrementos, escupitajos y otro tipo de ataques.

Los señalados indicaron que la mayor de las veces actuaron por órdenes directas de los “papis” y “mamis” psicólogos del lugar –así se le llama a todo el personal adulto responsable de la estancia de los menores- .

En las reconstrucciones de hechos florecieron dormitorios enrejados, niños con severos problemas de actiud por los traumas del ambiente de agresión del que fueron “rescatados”, pero en el Caimede están lejos de una casa hogar o refugio. Se les trata como menores de correccional bajo un ambiente carcelario.

Al comparecer en el tribunal, la ahora ex directora del centro, Adela Delgadillo, aceptó a pregunta de la defensa que en su oportunidad ella también llegó a “contener” a algún menor en descontrol.

Destaca que el esposo de Delgadillo fue mencionado en los testimonios quien sin ser integrante del Caimede hacía visitas frecuentes de libre acceso a todas las áreas del Centro sin justificar su presencia, pero en contacto con el personal de resguardo y los menores, al punto de ser también sobrenombrado “papi” por los infantes.

El resto de los testimonios coinciden que habitan menores enfermos con profundos daños emocionales y llegan a lanzar baños de orina a los custodios, lo cual provoca que se les someta mediante llaves de fuerza bruta.

Durante el juicio fue señalado que las 12 horas de jornada laboral de algunos trabajadores suplentes provocaban mayor estrés y furia de los cuidadores hacia los niños.

En las declaraciones para establecer el delito de abuso sexual contra menores resultó que las víctimas no sostuvieron sus dichos –previamente vertidos en la Fiscalía- ni mencionaron la violación. Mas aun, tampoco reconocieron a los inculpados como sus agresores.

Así mismo, la testigo utilizada por la Fiscalía para fundamentar el caso tampoco pudo sostener su versión previa y unicamente dijo que sabia de algunas situaciones de acoso sexual en el Centro.

Por su parte, la ex directora Delgadillo mencionó ante jueces que ocasionalmente los niños internados “hacen juegos sexuales”. Sin embargo, la defensa constató testimonios de psicólogos ya apartados del Caimede donde denuncian abusos y violencia al interior.

La historia concluye en esta etapa con la absolución de los tres acusados del delito de violación pero Yuliana y Robert, en libertad con restricciones, recibirán sentencia condenatoria por violencia familiar equiparada.

El boletín oficial señala: “Luego de analizar debidamente las pruebas incorporadas y desahogadas durante el juicio, los integrantes del Tribunal 1° de Enjuiciamiento Nidia Guadalupe Celis Fuentes (presidenta en este caso), Fabiola Rodríguez Zurita, y Niger Desiderio Pool Cab, determinaron que fueron suficientes para acreditar la culpabilidad de los acusados en la comisión del delito de violencia familiar equiparada (4), por lo que determinaron por mayoría de votos dicho fallo condenatorio, lo que no ocurrió para los otros delitos por los que el tribunal emitió un fallo absolutorio por unanimidad.

La acusación objeto del juicio fue la siguiente:
“Que los acusados Y.B.C.F., J.Y.C.C y R.S.D.A, realizaron actos abusivos de poder e impusieron cópula a cuatro menores de edad, dentro de las instalaciones del Centro de Atención Integral al Menor en Desamparo CAIMEDE, de esta ciudad de Mérida, Yucatán; lo anterior en el periodo del 5 al 14 de marzo de 2019.”

Cabe apuntar que, luego de un debate, a los sentenciados Y.B.C.F. y R.S.D.A se les impuso la medida cautelar de brazalete electrónico y resguardo en su domicilio, mientras que se decretó la libertad de J.Y.C.C.

Fuente: Reporteros Hoy.

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