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#ChuburnaPuerto. Yucatecos invaden el playón de Chuburná ante cierre del malecón de Progreso.

El extenso playón de Chuburná Puerto se convirtió en una de las mejores opciones de paseo de cientos de visitantes locales, nacionales y extranjeros ayer, en el Domingo de Pascua de las vacaciones de Semana Santa, y registró buena afluencia.

Ante el cierre de la playa y del malecón del puerto de Progreso, que es el mayor atractivo costero de Yucatán, por la cercanía con Mérida, y la poca posibilidad de hallar espacio cómodo en el puerto aledaño de Chelem, los vacacionistas enfilaron en sus vehículos a Chuburná, donde encontraron una extensa playa para caminar, una dársena donde hubo servicio de paseo en lancha por los manglares y el refugio pesquero por una cuota de $20 por persona y un mar color turquesa agitado por los efectos del frente frío número 47, pero con un clima benigno para acampar y tomar un baño de sol.

La concentración de personas en el playón de Chuburná Puerto obligó a la Policía Municipal de Progreso a instalar un retén de alcoholímetro en la entrada al puerto y a disponer un patrullaje permanente de agentes en dos camionetas de la Secretaría de Seguridad Pública para vigilar que los vacacionistas cumplan con las medidas restrictivas impuestas ante la pandemia.

Y esto último disgustó a varias familias que brincaron a la laguna de la dársena para disfrutar las playitas que forman los remolinos de la corriente que empujan agua de mar a la orilla y de quienes llevaron sus cuatrimotos para recorrer las montañas de arena y los senderos entre el monte.

Los agentes exhortaron a los dueños de las cuatrimotos a que no usen los vehículos porque es zona de anidación de tortugas, pero es evidente de que la playa es víctima de las travesías clandestinas porque hay huellas de llantas por muchos senderos y cerros de arena.

Los propietarios de las cuatrimotos no ocultaron su disgusto, dijeron que seguramente los policías querían su acostumbrada “mordida”, pero finalmente obedecieron la orden policíaca y cargaron de nuevo los vehículos en sus camionetas.

Lo mismo ocurrió en las playitas de la dársena donde se forman tranquilas y pequeñas lagunas de agua de mar. Sin embargo, cuando los policías explicaron los motivos de la prohibición las familias que disfrutaban de este espacio se retiraron de inmediato.

Los policías recordaron que esa parte de la dársena es muy peligrosa porque la entrada del agua de mar y la salida del agua de la ría forman remolinos de agua que jalan a la gente a la parte profunda y donde el agua es muy turbia.

Este fenómeno ya cobró la vida de un niño y por esta razón la policía y los propios lancheros advierten del peligro y exhortan a no bañarse en ese lugar ubicado detrás de la escollera.

Por la peligrosidad de esa zona y por la agitación del mar, la lancha patrulla de la SSP estuvo haciendo recorridos cerca del playón y los patrulleros terrestres usaron sus radios para decir a los bañistas lo que estaba prohibido en ese sitio

Fuente: Diario de Yucatán

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