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Mejores cuidados para los animales del Centenario y Animaya

A fin de disminuir el estrés y los riesgos médicos que generan a los animales algunos procedimientos, como el recorte de colmillos o pezuñas o la toma de sangre, veterinarios y biólogos de los parques zoológicos Centenario y Animaya ya trabajan con el método de condicionamiento operante, que facilita la atención de los pacientes.

“Fito”, la jirafa, es el nuevo “estudiante” de este método de condicionamiento operante, mediante el cual se logra que el animal colabore y no se resista al recorte de sus pezuñas.

“Fito”, indeciso al principio, terminó obedeciendo las instrucciones que la especialista Silvia Torner le dio con ayuda de un silbato y en recompensa a su obediencia recibió fruta.

El objetivo final de este asesoramiento es que todas las especies del Centenario y Animaya sean condicionadas para los procedimientos médicos. Los próximos ejemplares del Centenario, después de “Fito”, serían algunos de los grandes felinos.

El hipopótamo “Gorgo” y el chimpancé “Rocky” son algunos de los ejemplares del Centenario que ya son tratados con este método, el cual no sólo elimina el estrés natural derivado de la captura del animal para el procedimiento médico, sino también evita el riesgo que representa la anestesia para la salud del animal.

«El método parte de la relación cercana con los animales, ellos saben que algunos procedimientos pueden doler, pero el vínculo de confianza que hay con la gente que los cuida todos los días permite que ellos colaboren de manera voluntaria», dijo.

Uno de los ejemplos exitosos de este condicionamiento es el realizado desde hace año y medio por la Sandra Bautista Denis con el hipopótamo “Gorgo” para el recorte de los colmillos, los cuales no dejan de crecer.

A una orden de la bióloga que a veces requiere el uso de una especie de “sonaja”, el hipopótamo abre el hocico para que le limen los colmillos. Su participación es recompensada con comida.

Dijo que anteriormente, para este sencillo y constante procedimiento era necesario anestesiar al ejemplar, lo que suponía un riesgo.

“Rocky”, que para muchos visitantes es agresivo, colabora de manera voluntaria y dócil con la etóloga Liliana Fernández Aguilar, quien sólo necesita acercarse a su encierro y decirle “frente o mano” para que el chimpancé obedientemente haga lo que se le pide. De esta manera, se le toma la temperatura o se le hace un piquete en el dedo para realizarle exámenes médicos.

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