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Poncho como todos lo conocen en Valladolid requiere de ayuda psicológica.

Ni el dif ni el ayuntamiento

“Poncho” contacto y pidió el apoyo de nuestra corresponsalía en pueblo mágico a quien expreso sus inquietudes e inconformidades. Jesús Caamal Pech dijo sentirse muy enfermo de la mente debido a una caída que sufrió hace muchos años, desde ese tiempo deambula por las calles recolectando en una bolsa pedazos de periódico, ropas usadas y trastes viejos que a veces olvida en las puertas de las casas donde se para a descansar.

“Poncho” esta consiente de que necesita la ayuda de un especialista por sus miedos, sus temores y las ganas de arrancar a correr cuando comienza sus dolores de cabeza “a veces me pierdo  y olvido hasta mi nombre”  dijo poncho.

La historia de nuestro personaje de hoy es uno de tantos que cimbra y cala la mente cualquier “buen samaritano” que en Valladolid no existe.

 Las iglesias están llenas de personas que se dan golpes de pecho pero al menos no hay uno de estos abogados, empresarios y funcionarios que se ocupen de canalizar al hospital psiquiátrico al pobre poncho.

Acompañado de su madre quien lo cuida para no ser arrollado por algún vehículo. Poncho continúa su viacrucis solicitando ayuda para ser tratado en el hospital psiquiátrico de Mérida. Sin embargo ni el DIF municipal, ni el ayuntamiento vallisoletano, ni derechos humanos ninguna autoridad consentido social o empresario altruista hace algo por su prójimo ahí esta poncho “he allí a tu hermano” nadie absolutamente nadie pone en práctica esta cualidad de “Quiere a tu prójimo como a ti mismo”. Así son los hijos el mundo dijo Mario can blancos “por fuera podridos”. “Si fueran hijos de dios se les movería el corazón para ayudar a pobre poncho” finalizo diciendo el mejor amigo de poncho.

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